Erasing David: un documental sobre el estado de vigilancia

David Bond es un cineasta británico preocupado por el aumento de los sistemas de vigilancia creados por el estado, desde videocámaras o bases de datos a monitorización online. Un día decide poner a prueba  su privacidad y averiguar cuánto saben de él tanto el gobierno como empresas privadas.

Para ello, David Bond contrata a unos investigadores privados, que dispondrán de 30 días para encontrarle después de que haya desaparecido, con su nombre como único punto de partida. La mayor parte de las técnicas que usan los investigadores caen más dentro de la ingeniería social, como crear un perfil falso en Facebook e invitar a los amigos de David, o enviarle un email a su blackberry esperando que clicke en el enlace que contiene para trackear su posición, pero también son capaces de conseguir una gran cantidad de información sobre él accediendo a bases de datos.

El documental que sale de esta premisa no se queda simplemente en la anécdota de la persecución, algo con lo que también experimentó la revista Wired, si no que también analiza qué sucede cuando apareces en la base de datos equivocada, o cuánto saben de él empresas y gobierno, enviando peticiones de acceso a su información a más de 80 entidades.

At its most basic, ERASING DAVID is a film about privacy. It’s also a film about identity, security, liberty and rights – and what we mean by each of those terms. Whether you agree with David’s arguments or not, in a world which is ever more monitored, it’s surely worthwhile investigating these questions further..

El placer como control

Este domingo tendrá lugar la jornada de puertas abiertas de Hangar, un centro de producción de artes visuales en Barcelona. Dentro del programa, la distribuidora de videoarte Hamaca presenta una selección de vídeos bajo el título El placer como control: del voyeurismo a la vigilancia.

De forma muy apropiada, la visualización de los vídeos tendrá lugar dentro de la casita de vigilancia del recinto de Can Ricart.

Esta doble vertiente de la mirada, como elemento represivo o como espacio de antagonismo, acerca de forma peligrosa el voyeurismo a la vigilancia, el placer al control, lo punitivo con lo liberador. La siguiente selección de vídeos reflexiona sobre las fronteras difusas que se levantan entre la vigilancia y el placer, entre la contemplación y el control o entre quien mira y quien es observado/a. En estos trabajos el deseo se camufla de curiosidad, la vigilancia se torna contemplación y el público es cómplice de intenciones inciertas, de miradas inquietantes y de deseos sublimados.