Entrevista al director de la AEPD

233 Grados, un blog sobre medios y periodismo publicado por Dixie Media, la empresa editora de Practicopedia y La Información, ha publicado una entrevista con Artemi Rallo en la que se trata el tema de privacidad en internet, sobre todo en relación con el uso de redes sociales.

P. ¿Es internet el gran desafío actual para la privacidad?

R. Sí, es el gran reto, porque los ciudadanos se han incorporado masivamente pero hay un desconocimiento medio de estas herramientas muy evidente. Y luego un grado de banalización o de frivolidad muy alto. Los usuarios pensamos que este es un mundo inocuo, en el que, a diferencia del real, nada malo nos puede pasar. Poco a poco se va cambiando el chip en beneficio de la defensa de la intimidad y mucha gente que antes estaba contento de aparecer en las búsquedas ya no lo ve así.

15.000 entidades con cámaras de videovigilancia

Según el informe sobre privacidad y protección de datos presentado por la Agencia de Protección de Datos en la Comisión Constitucional del Congreso de los Diputados, en el 2008 se alcanzará el número de 15.000 entidades responsables de ficheros de videovigilancia.

Esto es, 15.000 entidades, el 98% pertenecientes al sector privado, con al menos una cámara de videovigilancia. Es el número de entidades que han declarado el fichero, pero no quiere decir que éste sea el número total de entidades que usan métodos de vigilancia sobre los ciudadanos. La acción del día de Libertad No Miedo de Sevilla desveló la existencia de un gran número de cámaras ilegales, que no están registradas en la AGPD ni advierten de su presencia con el consabido cartel.

Precisamente otro aspecto interesante del informe es el referente a procesos sancionadores. En ciertos casos en las que las cámaras no advertían de su presencia ni de los derechos de rectificación y borrado, no hubo sanción a la empresa porque las cámaras no eran operativas. Es decir, no grababan ni funcionaban: su función era disuasoria. Pero mientras tanto intimidan a los ciudadanos en espacios públicos y ayudan a normalizar la presencia de artefactos de vigilancia en la vida cotidiana.