La Generalitat de Catalunya propone crear un banco de ADN

Siguiendo la estela de otros gobiernos como el británico, la Generalitat de Catalunya estudia la posibilidad de crear una base de datos de ADN de condenados por delitos violentos, como homicidios o violaciones, con el objetivo de aumentar el autocontrol y evitar la reincidencia.

Una medida así no sólo es incoherente con el objetivo rehabilitador del sistema penal español, si no que además, es incompatible con la legislación española. Para ponerlo en marcha, sería necesaria la modificación del Código Penal y de dos leyes. Estas modificaciones legislativas a nivel estatal abrirían el camino para la creación de bases de datos de ADN en el resto de comunidades autónomas de España.

La tentación que una base de datos de este tipo supone para el aparato policial de un estado hace casi inevitable que tengan lugar abusos, como el destapado hace unas semanas en Reino Unido, donde es práctica común en la policía el detener a gente, aún sin presentar cargos contra ellos, sólo para poder extraerles muestras de ADN. El resultado es la mayor base de datos de muestras de ADN del mundo, con datos de más de un millón de personas, muchas de ellas totalmente inocentes.

El NO de Santiago Sierra a las cámaras de Lavapiés.

Fuente Escrito en la pared

Nos enterábamos el miércoles 11 vía Flickr y lo veíamos y fotografiábamos el jueves 12 a la luz del día. Como ya hiciese con la iniciativa Anti-Triball a finales del pasado invierno, Santiago Sierra ha cedido sus plantillas y pegatinas del NO a la gente de Un barrio feliz, con el objetivo de que se coloquen bajo las cámaras de videovigilancia que se están instalando en Lavapiés. El resultado es el que podéis ver en las imágenes (y en la calle). Os dejo localizaciones.

Juanelo con Mesón de Paredes:


++fotos en Escrito en la pared

La NSA construirá un datacenter para vigilancia de 1 yottabyte

Visto en Fayerwayer.com

Para todos nuestros lectores conspiracionistas, tenemos una noticia que les pondrá los pelos de punta, porque la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (NSA) planea la construcción un nuevo y enorme centro de procesamiento en el que se almacenarán los datos de sus investigaciones y espionaje de telecomunicaciones.

El mencionado centro de procesamiento de datos tendría una monstruosa capacidad de almacenamiento que se empina hacia el yottabyte, una unidad de almacenamiento a la que no estamos acostumbrados y que equivale a 1024 bytes, lo que es igual a 1024 Zettabytes, que son a su vez 1024 Exabytes y cada Exabyte son 1024 Pettabytes, toda vez que cada Pettabyte es equivalente a 1024 Terabytes que son 1024 Gigabytes; o sea, un YB equivale a 1.000.000.000.000.000 GB. Muchísima información.

Para ser realistas, este es todavía un plan teórico difícil de llevar a la práctica, considerando la cantidad de energía que un sistema para almacenar un YB necesitaría.

Esta capacidad de almacenamiento es tan monstruosa que todos los discos duros de los computadores domésticos del mundo no alcanzarían ni siquiera a un zettabyte, pero no debemos alegrarnos del todo por el avance que supondría un datacenter de estas dimensiones, porque como muchos saben la NSA ha sido parte del proyecto ECHELON que se encarga de monitorear o espiar telecomunicaciones, por lo que tarde o temprano podríamos vernos afectado cada uno de nosotros.

Link: NSA building a datacenter to store surveillance data measuring Yottabyte (PC Launches)

Miedo en los espacios públicos. Medidas indeterminadas.

Medidas indeterminadas (Undetermined Measurements), una performance realizada por los artistas Sean Hovendick y John Wesley Mannion, consiste en hacer aparecer un grupo de personas con indumentaria de protección en entornos urbanos normales como Central Park o Urban Square. La simple presencia de estas personas vestidas de blanco con mascarillas puede provocar reacciones y preguntas interesantes en quienes los ven no sólo sobre qué clase de peligro puede provocar esa situación, sino también sobre su relación con el entorno en una hipotética realidad en la que el cuerpo debe permanecer protegido. Además, son una muestra de hasta dónde somos capaces de aceptar medidas de seguridad sin tener pista alguna de lo que las motiva.